Cuando miramos al espejo, por lo general solo vemos nuestro reflejo, solo vemos una imagen ópticamente opuesta sin valor, mas que el puramente estético. ¿Cuántas veces nos habremos mirado al espejo para ver en nuestros ojos? ¿Para tratar de saber quienes somos realmente?, de vernos mas allá de nuestro aspecto, de nuestras superficialidades. Penetrar en la barreras de nuestras propias mentes es mas complejo que cualquier intento de comprender al desconocido que tenemos al lado habitualmente.
Cuánto tiempo dedicamos a mirar en los ojos de aquellos que nos rodean y que decimos que son personas de verdad importante para nosotros. Durante este último tiempo me he dado cuenta de que la gente de verdad esta enajenada del resto de las personas, pero peor que eso, todos, me incluyo, nos estamos constantemente enajenando de nosotros mismos.
Nuestra ceguera parece estar mediada por esta época profundamente tecnologizada, profundamente egoísta y megalomaniaca, para qué agregar individualista. El discurso actual es "cada cual debe ver por si mismo", lo triste es que dentro de ese mensaje queda implícito el hecho de nuestra completa negativa a ver al otro, como un igual y como un objeto de nuestro aprecio, respeto, cariño, o cualquier otro tipo de manifestación de nuestra parte.
Desde el yo que se configura a la hora de vivir en este mundo, desde ese yo, autocentrado y autorreferente, me cuesta creer que de verdad puedan establecerse reales vínculos, de compromiso racional, emocional y social de los unos con los otros. El discurso de ver por uno mismo, nos esta destruyendo sin que lo veamos, las ambiciones personales se transfieren a las naciones y esto en el daño que se hacen unos a otros. Todo por una sola ambición indiferente de la naturaleza de esta, de hoy en hoy, el mundo no es un buen lugar para vivir, si se tiene los ojos muy abiertos. Estamos contaminados por los discurso largo placitas de un mañana aun mejor. Si no se abandona la actitud de egoísmos y no se hace un cambio de actitud, no nos queda mas que hundirnos mas en nuestras propias interpretaciones, las cuales con o sin intención a alguien terminan por dañar, la agresividad no es tan solo originada desde la acción física.
¿Hace cuanto no nos miramos en verdad a los ojos? ¿Hace cuanto no ves a tu compañero como un verdadero igual? Tenemos que sacarnos la venda de los ojos y parar con la enajenación, que tanto nos esta dañando a todos.
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